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viernes, 20 de septiembre de 2013

CAMINO DE SANTIAGO:Quinta jornada (Palas de Rey-Santiago de Compostela 70 km)

Galicia me despertaba esa mañana al ritmo que Queen  imponía , salí del saco de dormir , y lo enrollé para guardarlo.El albergue estaba vacío , aunque eran solo las siete de la mañana los peregrinos de a pie por alguna extraña razón ,que un perezoso como yo nunca entenderá,  salieron prontísimo.
Bajé como siempre solito a desayunar , en una mañana soleada pero en la que no dejaba de sonar la brisa del norte.
 Los escalones hacían que mi estropeada rodilla derecha se esforzase , después de casi trescientos kilómetros  el miembro quería quedarse en la cama , pero solo quedaban setenta kilómetros, Santiago estaba  ya a la vista .
Desayuné como siempre, monté las alforjas, y salí con mucha tranquilidad, con la idea de parar en cada pueblo y en cada sitio bonito.
Palas se despidió de mi , con una risita burlona, sabiendo que allí se había quedado mi pastilla de jabón,y casi mi rodilla jaja.
Allí mismo empezaba otra vez la cuesta arriba , a partir de aquí el camino seguía otra vez la carretera.
¡Buen camino !- iba yo diciendo a los peregrinos que andaban por el sendero de tierra que iba en paralelo a la carretera por donde yo iba para no molestar a los susodichos, que parecían andar renqueantes, pues ya llevaban seguramente unos cuantos kilómetros en los pies, y en estos últimos pasos hacia Santiago se notaba a la vista.
Por fin algunas aldeas se dejaron ver , con las típicas cruces de piedra, y su olor a vuleira , sus establos, y la densa vegetación que no dejaba de verse.


El camino se suavizó y se hizo plano , las aldeas todavía conservaban los banderines y otros adornos , porque la noche anterior  , la del veinticinco de julio había sido la fiesta de toda Galicia:



En medio de la vegetación  de vez en cuando se dejaba ver alguna ermita con su cementerio vallado.

La cuesta volvió como vuelve un yoyo a la mano de quien lo lanza ,  la carretera me conducía a Melide, un pueblo que es famoso por su pulpo , y que yo guardaba en mi recuerdo, pues veréis, está era la primera vez que me hacía el camino en bici , pero era la segunda vez que hacía el camino, hace cuatro años lo hice con mi madre, mi tía y sus amigas a pie desde Sarriá, y esa vez en Melide  cogimos albergue y decidimos cenar en una pulpería que por lo visto era la mejor del pueblo, la pulpería de Ezequiel . Entramos en ese sitio, tomamos asiento, y sin decir nada nos pusieron tres raciones de pulpo, que yo comí con gusto, pero mi  madre y mi tía decían que estaba como un trozo de goma . Terminamos de comer y pedimos la cuenta, el camarero nos da el papelito de la factura, y ponía ¡¡ochenta euros!!, claro nosotros miramos el precio que estaba puesto en una columna del local, y ponía que la ración costaba cinco euros, así que eso es lo que pretendíamos pagar, pero Ezequiel se empeñaba en cobrarnos de más,entonces nos dimos cuenta de que el local estaba lleno de extranjeros, que supongo que en su tremenda ignorancia pagarían tal precio.
Hicimos lo que en España se conoce como "sinpa", es decir un "sin pagar", ¡vamos que nos fuimos sin pagar!. De camino al albergue íbamos discutiendo la situación, en eso que una de las mujeres del grupo dice -¿que hago con esta bolsa?
-¿que es esa bolsa?- ya no  nos acordábamos de que antes de discutir,le habíamos pedido a la pulpería que nos metiera el pulpo restante en un tuper , y allí lo teníamos, sin  haber pagado.
Bueno pero volviendo a lo que nos ocupa , yo llegué a Melide a eso de las nueve y media , con la idea de sellar la credencial en alguna pulpería, pero como había sido fiesta y era muy pronto nada estaba abierto, salvo la iglesia, el único sitio en el que sellé.En un banco de ese lugar tomé el almuerzo e hice las llamadas rutinarias. De lejos pude ver la maldita pulpería de Ezequiel, ahora cerrada.
Podéis ver las banderas a media asta en esta foto:




Al salir de Melide se retoma el camino de tierra y la cuesta arriba, se pasa por esta ermita del siglo catorce con pinturas del siglo once  en la cúpula, donde había un guía que me contó la historia de un cuadro que allí estaba colgado: Era un hombre que no era fértil al que la virgen le prometió descendencia si hacia un sacrificio, el hombre hizo el sacrificio y tubo hijos.Antes de seguir sellé en semejante lugar.



esta fuente es lo último que nos ofrece Melide :

Continuando con mi rodilla diciendome ¡basta ya! a cada pedalada que daba, subiendo casi hasta las estrellas se puede ver este bonito paseo de flores:



Y más aldeas , aquí le pedí en inglés a una alemana que me hiciese una foto, -could you made mi a photo? -le dije con mi entonación de barrio y el móvil en la mano, yo creo que miró el gesto y por eso me entendió, por que con el sueño que tenía no creo yo que pronunciase bien la frase.

El puente lleva a un pequeño pueblo, tras el cual  aparece de nuevo el bosque salvaje , donde apareció un rebaño de vacas que iban a pastar al prado:


Las vacas me hicieron parar unos minutos para dejarlas pasar.
El camino subía cansinamente todo el rato, desaparecía una cuesta y en el horizonte aparecía la siguiente, y la rodilla seguía poniendo pegas a las cuestas.
Apareció así el pueblo de Arca y su ermita:

El camino continuaba, y en muchos pueblos se veía vendedores de objetos de recuerdo, conchas y palos, lo que dejaba claro que Santiago estaba al caer, pero no yo no paraba de subir .
Y subiendo llegué a Monte do Gozo, que es el sitio desde donde se puede ver Santiago , allí hay un monumento echo al papa Juan Pablo II cuando hizo un pequeño tramo del camino:



En Monte do Gozo cogí albergue , ya que solo estaba a cuatro kilómetros de Santiago, dejé las alforjas y salí corriendo a comer en Santiago. Yo sabía que dormir en Santiago era caro, por eso preferí pedalear cuatro kilómetros y luego volver por la tarde.
Eran cuatro kilómetros, pero para mi sorpresa, eran cuatro kilómetros cuesta abajo, alguna vez tendría que bajar, aunque luego tendría que subir.
Comí muy a gusto un cocido gallego en una terraza para evitar meter la bici en el restaurante.
Terminé de comer , charlé con un peluquero de ahí al lado, y me fui a ver la ciudad, que estaba abarrotada de gente, y claro aunque no era día veinticinco, era día veintiséis, y todavía quedaba mucha gente en la ciudad del santo apóstol.
Me dirigía hacia la catedral cuando al doblar una esquina aparecen Dulcinea,Rocinante y Sancho cabalgando todavía con las alforjas puestas hacía la Plaza del Obradoiro, les saludé y todos nos alegramos de vernos, justo al final de la aventura, y así llegué a la Plaza, pasamos entre gaitas y banderas a media asta, y con el sabor del cocido gallego en la boca, bajamos uno, dos , tres y cuatro escalones, giramos a la derecha y ahí estaba la imperial catedral de Santiago .
-¡Hemos llegado!-pegué un grito
Tiramos las bicicletas y allí nos hicimos fotos:








Estábamos haciendo fotos cuando me llamó Oscar que ya estaba allí y tenia hostal en Santiago , así que le dije que se viniese a la plaza. Estando ya todos juntos nos fuimos a recoger la Compostela, que es un documento escrito en latín que certifica que has echo el camino de Santiago correctamente.
Esta es la cola en el edificio donde dan las credenciales:





Esperamos un poco la cola, y me hicieron dirigirme a un mostrador donde una chica me hizo varias preguntas y me pidió la credencial que yo había ido sellando de pueblo en pueblo, luego me pidió que rellenase un papel en el que te pregunta sobre cual es el motivo de mi viaje, una opción era motivo  familiar o emocional, otra era religioso, que era la que había que marcar para recibir la Compostela, y la otra era deportivo, que es la que marqué yo.La chica me advirtió de que si marcaba esa no recibiría la Compostela , y como yo ya tengo una Compostela desde hace cuatro años, preferí que me diesen algo diferente, y así recibí una carta de bienvenida escrita en castellano.
Acto seguido me puse a mirar los precios y condiciones de la renfe y la alsa (compañía de autobuses) para volver a Madrid.
-El tren solo me daba una opción: Pagar ciento cincuenta euros por un compartimento entero de tren , es decir por las cuatro camas.
-El autobús me obligaba a quitar la rueda delantera de la bici, y a embalarla en plástico de alguna manera, y me costaba treinta euros yo y treinta euros la bici, es decir sesenta euros, pero solo había plaza para  dos días después por que solo aceptan cuatro bicis por autocar.
Vamos que la misma puta mierda de siempre, así que cogí la opción autocar, lo que me obligaba a estar un día más .
Salí ,estuve un rato por la ciudad, compré jabón de lagarto jeje y me despedí de todos, ya que ellos habían conseguido plaza en el autobús antes que yo y no los volvería a ver.
Esa fue la última vez que vi a Oscar y a los granadinos .
Me fui un poco enfadado al albergue , por que es para enfadarse.Subí con la rodilla echa polvo al albergue y  allí perdí un día entero .
Dos días después salí a las siete de la mañana hacia la estación de autobuses, ese fue el único día que llovió, me tuve que poner el chubasquero y llegue húmedo, pero me daba igual.

El autobús tardó nueve horas en llegar a Madrid,pero ya daba igual, había completado lo que yo quería.
Contra pronóstico aguanté hasta el final,

contra pronostico no pasé frío ni hambre ,

 contra pronostico organicé el viaje yo solo y lo llevé a cabo,

 esta es la motivación que necesitaba para la universidad, de echo he empezado bien el curso. Estoy contento, y además le llevé la credencial sellada a mi abuela para que la pusiese en la lápida de mi abuelo.
Os lo recomiendo a todos, el camino es motivante, te anima , te hace olvidar tu rutina y tus problemas, te agota, por lo que duermes muy bien , y es algo que te queda yo creo que de por vida.


  
Vista desde lo alto del albergue de Monte do Gozo.
Kilómetros realizados: 315, días :Cinco moviendome y el último que tuve que estar en el albergue.
Estado en el que llegué: Una rodilla reventada, cansancio, con el alma y el corazón llena de alegría y con ganas de volver a hacer el loco.
Estuve un mes de reposo y la rodilla volvió a su estado de siempre , de echo estoy yendo a clase en bici como siempre.

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