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lunes, 28 de octubre de 2013

Historia de la MASSI over speed

Todo empezaría en una tienda de bicis de un sitio de cuyo nombre no quiero acordarme, donde un señor compró esa bici para practicar descenso, pues en Patones, zona donde vivía este hombre de vez en cuando se celebran pruebas de ciclismo de descenso.

Practicó descenso durante poco más de un año , modeló la bicicleta poniéndole material esponjoso en el manillar  y cubiertas de colores.
Cuando dejó de interesarle el descenso la bici se quedó en su casa ,parada, sin actividad, como si fuese un trasto viejo.

La suerte quiso que un amigo calvo de este pueblerino y su hijo de once años fuesen a pasar el día con él .Caminaron por la zona ,por un pequeño caminito que por allí había, luego el pueblerino invitó a sus amigos a su puesto de trabajo en la depuradora de Patones, donde analizaba el agua, ese niño no podía parar de mirar todo el instrumental de por allí, probetas, vasos de precipitados, matraces, y como el amigo del pueblo de Patones iba de un lado a otro con sustancias , algunas de color, otras transparentes, con la bata puesta.
Después de ver la depuradora y de caminar un poco los tres se tomaron algo en la casa del analista de aguas, y mientras charlaban relajadamente, el amigo calvo se dio una vuelta por el trastero de nuestro protagonista, y entre todas las cosas vio un rayo de luz que reflejaba en un objeto muy brillante, fue entonces cuando escarbando entre los objetos allí guardados la Massi llamó a la puerta de un nuevo dueño.

El calvo vio brillar las llantas que le habían dado con un rayo de luz en toda la cara , vio unas cubiertas amarillas muy llamativas, un cuadro de aluminio 7005 de color rojo brillante , y el manillar esponjoso, además tenía un sillín selle de Italia muy bonito.





Miró al niño que tenía al lado, y que hacía un par de años que había aprendido a montar en bici,  en ese momento no tenía bicicleta, y no se lo pensó mucho, compró la bici .


El vehículo estuvo un tiempo más en ese trastero hasta que se cerró la transacción y mi padre fue a recogerla .
Al principio este niño no la utilizaba mucho, solo en verano junto con uno de sus amigos del colegio para ir a la cancha de fútbol que está en el anillo verde , pero el niño creció y cada vez la cogía más y más ,le puso cuernos , hasta que un día harto de pagar metro y tardar una hora en llegar a clase el niño, ya no tan niño, con diecinueve años cogió la bici para ir a clase.Desde ese día la bici no ha parado de rugir por el asfalto, cortando el viento con su cuadro y atravesando charcos como si fuese un vehículo anfibio, aguantando el frío más intenso del invierno, bajo lluvias y nevadas, y el verano más sofocante con el asfalto a cuarenta y pico grados, se ha sobrepuesto a pinchazos, a cubiertas rajadas, a viajes por sitios llenos de basura, a atropellos y accidentes, y a una semana de ruta en el norte de España.
Este año se cumplen doce años desde que mi padre me compró la bicicleta.

1 comentario:

  1. Me encanta.
    Algún día podré contar yo cosas así sobre mi bicicleta.

    Un saludo

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