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martes, 17 de diciembre de 2013

Últimas locuras del año: Vallecas-Leganes

Estaba yo aburrido en mi cuarto  después de haber leído el capitulo del Quijote en el que se enfrenta al espadachín vizcaíno, y como poseído por el espíritu del libro empecé a enloquecer , y creyéndome que estaba en las tierras de La Mancha cogí por yelmo el casco de mi bici , que para mi de acero se trataba, aunque solo era poliespán,  por coraza mi chaleco reflectante, y por botines mi reflectante del pie, pero aún faltábame algo para ser caballero cual Quijote de Vallecas, el rocín, atravesando el pasillo de mi casa, que a mi juicio pasadizos de una mazmorra eran ,encontré  un toro desnutrido y delgado , de patas azules y crin roja, mas no era si no mi bicicleta , que asomaba como de costumbre reluciente con sus cuernos, así tomelo yo como caballo.

Del fondo de la mazmorra un dragón empezó a rugir , ¿donde vas decía? ¡deja que te vea!  ¿llevas móvil y dinero? , por más que le aticé al bicho que a horcajadas yo montaba no conseguí burlar a la bestia que se interpuso entre la salida y yo.
-Si quieres salir debe ser tu voluntad la de responder estas preguntas que yo te formule - ante tal presencia nada podía hacer yo , que aún no había encontrado espada ni lanza que poder clavarle.
-¿A donde se dirige este delgado caballero? Empezó lo que a mis ojos era una criatura, en verdad mi madre , que solo mide un metro y medio.
Me dirijo a la aventura , pues en estas tierras se necesita un caballero, y de todo lo que preguntabas llevo conmigo, además de buen material para llenar el buche.
-Que ganso contestó mi madre con sorna, hay que ser gilipollas.
 Llevo también si es que un dragón lo quisiere saber ,bollos y agua,*por que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas*(frase de "El Quijote" capítulo 2)-le contesté.
-Bueno , ves con cuidadito, no te choques con los molinos que veas en la carretera , y llámame al llegar. Asintiendo salí de aquella mazmorra que resultó estar en un piso alto con un elevador , que no tardó en llegar.
Bajando topé con la salida a las tierras de Vallecas, que para mi de La Mancha fuesen.
Tomé la carretera que conducía al carril bici , a mi parecer camino exclusivo para caballeros , y así que en viendo muchos ancianos y ancianas en medio se me antojase hacerles frente pensando que brujos y brujas eran, así se apartaban a mi galope , pues no muchos son capaces de ponerse delante de un toro. Sinvergüenza,cabrón, eso reprochaban, como conjuros, mas ninguno rozaba mi coraza, todo resbalaba por mi cuerpo sudoroso, aun así pensaba hacer caso de algo que mi abuelo me decía, "da igual lo que te digan, gilipollas,hijo puta,cabrón, por que al final del día te lavas y todo eso se va por el desagüe".

El camino me llevó al parque del Manzanares, fortaleza enemiga veía bajo mi locura, hasta que apareció otro caballero como yo , saliendo del lugar, y más al fondo otro y otros tantos a la derecha, me dio a pensar que la fortaleza antes enemiga controlada por brujos y brujas ahora se trataba de un lugar apacible tomado por caballeros andantes.

Atravesé el parque hasta su límite por el otro lado, y giré a la izquierda , tomando de nuevo la carretera, así siguió la aventura, hasta que perdido pregunté a un brujo que por allí pasaba donde estaba la calle que yo buscaba, este me lo indicó más no fiábame yo mucho del personaje por que titubeaba al hablar y dudaba, aún así quería ver que mal me acechaba para poder resolverlo como caballero. Condújome hasta donde yo quería llegar,hasta aquel lugar lleno de molinos que sin patas se movían por hechizos y brujería de los magos y bestias que debían tener la ciudad tomada , pues no paraban de salir molinos y molinos, en un sentido y otro. Yo quería saber de donde salían pues allí estaría su máximo dirigente, artífice de todo mal.Por aquella carretera subí y subí como de costumbre hasta casi el espacio, en ese punto vi otra calle ancha igual , que era voluntad de mis aventuras tomar, los molinos seguían a mi alrededor, yendo hacia no se sabe donde, y pasó la carretera por bajo de un túnel , a la salida del cual había muchas indicaciones, en una de las cuales parecióme  leer Campos de Montiel, en ese punto pensé que iba bien , pues si iba a Montiel no podría acontecerme otra cosa que aventuras como las del Quijote.En realidad era la M-425, carretera por la que los ciclistas pueden circular pero por el arcén.




Pasé una rotonda enorme, y luego tomé la salida con la misma indicación , y en ese punto vi como los molinos que no habían dejado de acompañarme cogían mucha velocidad, así estuve a punto de retroceder, de no ser por que vi a lo lejos a dos caballeros corriendo a mi mismo destino, que para mi pensé ¿van estos "don nadie" a impedir que me acontezcan a mi las aventuras del Quijote en su favor?, ¡No lo verán mis ojos!,y así por el arcén tome velocidad para alcanzar a los dos, un varón y una hembra, imagino que su novia. El arcén estaba lleno de virutas y restos que de suerte no trabaron a mi rocín. pregunteles sobre la marcha ¿de donde venís?¿a donde vais?. De Madrid Centro dijeron que venían, y se dirigían al mismo lugar que yo. No pensaba yo que hubiese muchos como yo en esas tierras llenas de brujos y hechizos, pero sí, así llegué a la punta del territorio al que me dirigía.
En un edificio que pasaba por encima de la carretera había un letrero, afiné mi desgastada vista y leí campos de Montiel en letras grandes, que no era si no un viejo edificio, y lo que ponía era Leganés en unas letras desgastadas.

Llegué a una rotonda donde vi un caballo de tres cabezas, que se ponía a dos patas a mi paso, grosera ofensa me pareció, pero no hice caso del gesto por que no quería pelear en ese punto, ni llamar la atención.

Tomé una calle menos transitada, hasta llegar al lugar de mi destino.Así llegue a casa de mis parientes en Leganés en dos horas preguntando a todo el mundo, y contra pronóstico encontrando ciclistas por una carretera de cien kilómetros por hora, eran extranjeros, aunque hablaban castellano , está claro que esto se está levantando, el ciclismo urbano pega cada vez con mayor fuerza.
En resumen me apetecía ir a casa de mis tíos sin pagar, y lo hice.    


2 comentarios:

  1. ¡Tan valiente como el Quijote!

    Yo veo esa carretera y directamente no sigo.

    Un saludo, aventurero

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  2. Yo tampoco hubiese seguido si no me hubiese topado con esos dos ciclistas de pura casualidad.

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