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jueves, 23 de octubre de 2014

¿Le gustaría de verdad a un verdadero ciclista urbano las ciudades como Ámsterdam?

Esa fue la pregunta que me hicieron el otro día unos compañeros de clase, me dijeron que yo sería feliz en una ciudad como Ámsterdam, que sería mi paraíso. Valga que yo no he estado nunca en Ámsterdam y no se nada de como es y creo que mis compis tampoco, pero supongo que en esa ciudad los ciclistas tendrán calles y calles solo para ellos, los vehículos a motor les cederán siempre el paso e irán con más cuidado, y tendrán miles de kilómetros solo para ellos.


Pues bien ahora os cuento lo que les respondí a mis colegas universitarios a esa pregunta, la respuesta fue que no, yo no sería feliz en esas ciudades donde los ciclistas están siempre separados del tráfico en carriles-bici, donde no existe la emoción de adelantar a autobuses, camiones e incluso a veces a los coches, donde no existe la gracia de poder cambiar de carril , en definitiva donde los ciclistas no se relacionan con el resto del tráfico en ningún momento.


 Muchos diréis pero ¿como es posible que este tío diga semejante gilipollez?¿como puede ser que le guste estar entre el tráfico jugándose la vida y arriesgándose a  que le atropellen?, pues eso es precisamente lo que le da la gracia a la vida en general, que sales y te arriesgas a relacionarte con los demás y que a veces esa relación no sea todo lo buena que cabría, pero en ese  movimiento diario en el que nos relacionamos  con los demás también nos comunicamos de muchas formas tanto directas como indirectas, y de esa manera mediante lo que recibimos de los demás cambiamos e intentamos ser mejores y estar más felices. En definitiva lo que quiero decir es que cuando los ciclistas rodamos junto con el resto del tráfico todos nos beneficiamos por que así aprendemos a circular respetando a los demás y buscando el que nos respeten también a nosotros ,  es ese proceso de aprendizaje y de socialización  lo que le da alegría y sal al movimiento nuestro de cada día entre el tráfico a motor, y por eso pienso que para una persona que sea ciclista urbano de verdad las ciudades como Ámsterdam no tendrán gracia ni sal.  



*Posdata: Que conste que no se nada de Ámsterdam y que me gustaría visitarla alguna vez solo para ver  los montones de bicicletas aparcadas en todos los sitios.